No, no te voy a decir eso de “no eres tú, soy yo”, porque sería mentira. Eres tú. Y de hecho por ser como eres, has convertido nuestra relación en una colección de
momentos olvidables y tediosos.(...) No quieres crecer, no quieres
disfrutar, no quieres explorar, y en la vida hay que improvisar para
sentirse vivo, hay que dejarse sorprender, cambiar de planes (...)
(...) Puede que
también sea yo. Sí, puede ser.
Soy yo por dejarte ser como eres.
Soy yo
por no haber dicho antes que me faltaba el aire.
Soy yo por pretender
que las cosas iban bien cuando siempre han ido rematadamente mal.
Soy yo
por no escuchar a mi piel cuando me decía una y otra vez que le
repugnaba la tuya. Sí, mi piel odia a tu piel. Y esto es algo químico,
algo que no se puede controlar (...). Una piel (...) sólo sabe ser piel, y nada más que piel.
(...)
Soy yo, por haber sido
como tú.
Soy yo por haber renunciado a mí.
Soy yo por haber dejado de
vivir por mí para morir contigo lentamente.
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